martes, 5 de abril de 2011

historia de ford en Chile

Ford es parte de la historia mundial y de la historia de Chile. Es la marca automotriz por excelencia y hemos crecido junto a nuestro país, señala Pablo Haase, gerente general de Ford Motor Company Chile.

Una relación que la empresa estadounidense, fundada por Henry Ford hace 107 años, inició con Chile el 7 de septiembre de 1924. Ese día la empresa abrió en nuestro país las puertas de la gigantesca planta de ensamblaje de calle Exposición 1258, a un costado de la Estación Central. Desde ese instante, Ford sería protagonista de importantes acontecimientos que ocurrieron en nuestra historia.

Ensamblaba entonces el modelo "T" en el único color que existía: negro. Las piezas llegaban directamente desde el puerto de Valparaíso, a través del ferrocarril, hasta la planta de ensamblado.

Sólo cuatro años después, en 1928, Ford ensamblaba también el modelo "A", que era comercializado por 23 concesionarios estratégicamente ubicados a lo largo del país, por lo que cada vez se hacía más común ver a algún Ford circulando por Chile.

En 1963, Henry Ford II viajó a Chile para firmar un acuerdo con Chile Motores S.A. que asumía la fabricación de los autos en su planta de Arica, donde se ensambló el Falcon Futura. Cinco años después, Ford Motor Company inaugura una planta de ensamblaje completamente nueva y de última tecnología en Casablanca.

aportes a la industia automotriz

Henry Ford en 1913 introdujo en su fábrica la técnica de la cadena de montaje, y empezó a utilizar piezas intercambiables para los coches. Aunque no fue el creador, ni el primero en utilizar estas técnicas inherentes al sistema fabril, sí fue el principal responsable de que estas prácticas se generalizaran, ayudando así a la gran expansión de la industria estadounidense.
A principios de 1914 esta innovación, aunque aumentaba la productividad, redundó en una reducción del trabajo mensual en su fábrica de entre el 40 y el 60%, debido sobre todo a la monotonía de la cadena de montaje y a los repetidos aumentos de las cuotas de producción asignadas a los trabajadores. Ford superó esta dificultad duplicando el salario diario medio de la industria, pasando de pagar dos dólares y medio a cinco dólares al día. El resultado neto fue una creciente estabilidad en su fábrica y una reducción importante de los costes corrientes. Estos hechos, unidos al enorme incremento de la producción, gracias a los nuevos métodos tecnológicos, lograron aumentar los beneficios de la empresa desde los 30 millones de dólares en 1914 hasta los 60 millones conseguidos en 1916.
La primera línea de producción en serie de automóviles se hizo en la construcción de su modelo T

modelos emblematicos

Con Henry Ford a la cabeza de la fábrica se construyeron dos automóviles, el R y el S, dos modelos predecesores del Ford T, un clásico. Bajo la dirección del mismo Henry en 1908 tuvo lugar la creación más trascendente de la historia del automóvil, el Ford T. Su gran popularidad lo llevó a ubicar un lugar significativo en la vida de las personas, lo cual le trajo aparejado el contacto fluido con proveedores, concesionarios y los sitios de asistencia mecánica. Esta red creada fue el inicio de lo que en 1913 se convirtió en la primera línea de montaje de automóviles. Este hecho cambió para siempre la historia de la producción automotriz, y de la industria en general. Con la cadena de montaje se inicia la producción en serie, de manera que se optimizan los tiempos, los costos y por lo tanto el acceso de muchas personas a su primer automóvil.

                                                                        FORD S


                                                                          FORD R


                                                                  FORD T

historia

Henry Ford, un norteamericano emprendedor y amante de los motores unió su capital junto a otros once socios, entre los que se encontraban los hermanos Dodge, y en 1903 fundó la Ford Motor Company. Esto los motivó a buscar un espacio donde funcionar, es así que en la ciudad de Detroit, unos galpones de una antigua fábrica de vagones auspiciaron de sede para la fabricación de los automóviles. Allí se gestó el Ford A, primer modelo cuyas características exteriores difieren mucho de lo que después sería el clásico de la fábrica, el T, pero eso es otro capítulo. La idea original era construir un automóvil sencillo, de bajo costo, de una conducción práctica pero que a la vez tuviera mejores prestaciones que los modelos vigentes por ese entonces. Más allá de los detalles técnicos del Ford A fue el automóvil que los habilitó para hacerse un lugar en el mercado incipiente pero de una vorágine absoluta.